Las políticas y acciones militares de EE. UU. han generado ansiedades, así como esperanzas de una transición más rápida hacia fuentes de energía renovable.
EE. UU. no envió una delegación del gobierno federal a la última ronda de negociaciones climáticas de alto nivel en Bonn, Alemania, pero la política exterior y económica actual del país influyó en las conversaciones, generando miedo y esperanza.

