Dieciséis países han adoptado la Declaración de Mombasa para combatir la pesca ilegal, no regulada y no reportada. El arma más grande en su arsenal: la transparencia.
Mamadou Sarr recuerda cuando un pescador artesanal en Dakar solo tenía que remar su pirogue de madera a un kilómetro de la costa para encontrar una rica cosecha de sardinas y calamares. Durante generaciones, la costa cercana de Senegal fue el escenario de un noble comercio transmitido de padre a hijo.

