Una de las autopistas más concurridas en el oeste de los EE. UU. es la I-25, una arteria de concreto que corre de norte a sur a través del estado de Colorado, canalizando aproximadamente 100.000 coches al día a través de las afueras en rápido crecimiento al sur de la capital, Denver. Si bien la I-25 facilita los viajes humanos, truncadamente interrumpe los movimientos de otra serie de viajeros. Para los osos grizzlis, por ejemplo, la autopista es un obstáculo insuperable que impide que puedan moverse libremente a través de su hábitat. Los científicos han documentado cómo los osos grizzlis han sido obligados a cruzar la autopista en busca de comida, lo que ha llevado a una serie de colisiones fatales con vehículos. Pero la I-25 no es el único problema. En todo el mundo, las autopistas y carreteras están fragmentando hábitats naturales y obstaculizando la migración de especies. Los expertos dicen que la solución es reconectar los hábitats naturales, permitiendo que las especies se muevan libremente a través de su territorio. Pero ¿cómo se puede lograr esto? En este artículo, exploraremos el movimiento global para reconectar hábitats y crear autopistas seguras para humanos y animales por igual.
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