En la isla Floreana, una red de 48 cámaras y sensores monitorea en tiempo real la presencia de gatos ferales que amenazan a aves, reptiles y otros animales endémicos de Galápagos. El objetivo: no solo declarar a Floreana libre de estos gatos salvajes en 2026 sino seguir observando la recuperación de las especies nativas. Antes, los gatos ferales habían sido introducidos en la isla por humanos, lo que ha llevado a la extinción de varias especies nativas.
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