La placenta de Ángela Jhoana Jacanamejoy está enterrada en la cocina de su casa, justo bajo la tulpa o el Shinyak: el fogón que mantiene el fuego en el que tradicionalmente los kamëntšá han cocinado sus alimentos en el departamento amazónico de Putumayo, al sur de Colombia. Es bióloga de corazón y de profesión, artista, pero sobre todo, es una mujer que ha aprendido a defender su territorio y su cultura de manera integral.
En su casa, en el municipio de Mocoa, Ángela ha creado un herbario que une la ciencia y el saber ancestral de su pueblo. El herbario es un lugar donde se recopilan y se estudian las plantas medicinales y comestibles que son fundamentales para la supervivencia de los kamëntšá. Ángela ha trabajado en estrecha colaboración con su comunidad para identificar y clasificar las plantas, y ha utilizado métodos científicos para analizar sus propiedades y beneficios.
El herbario es un proyecto que busca defender el territorio y la cultura de los kamëntšá de manera integral. Ángela y su comunidad han trabajado juntos para crear un lugar donde se puedan estudiar y proteger las plantas medicinales y comestibles, y donde se puedan compartir conocimientos y habilidades para defender el territorio.
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