La afluencia de satélites trae contaminación y riesgos de repetir prácticas coloniales destructivas, advierten expertos.
El cielo estrellado siempre ha anclado la sensación de lugar de la humanidad en un universo vasto. Es un mapa que guía a los viajeros, un calendario para las migraciones y las cosechas, una fuente de historias. Pero una afluencia de lanzamientos comerciales de satélites hacia las franjas superiores de la atmósfera terrestre amenaza la relación entre las personas y los bienes comunes celestiales al congestionar el cielo nocturno y contaminar la atmósfera, advierten los científicos.

