Un machete es típicamente un instrumento para despejar maleza densa o, en un cierto tipo de película, para defenderse de un monstruo aterrador. Sin embargo, en la selva atlántica de Brasil, en el estado de Bahía, aprendí que un machete también se utiliza para un propósito mucho más amigable: cortar mangos verdes para comer con sal. Ese simple, pero revelador, momento me hizo reflexionar sobre la importancia de la comunicación ambiental y cómo los jóvenes indígenas pueden ser agentes clave en la promoción de la conservación y el desarrollo sostenible.
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