Al disminuir las poblaciones de peces, el turismo de surf puede ofrecer una línea de vida a los pescadores tradicionales de caballitos de totora, cuyas embarcaciones se cree que son entre las primeras en ser utilizadas para montar olas.
Justo antes del amanecer, en un escenario que se ha repetido miles de veces en la costa norte de Perú, los pescadores arrastran barcas hechas de juncos atados a la orilla del agua y, arrodillados en ellas, utilizan remos hechos de bambú partido para remar hacia el Océano Pacífico y cazar su desayuno. Un par de horas después, estos pescadores surfistas regresan con redes llenas de su captura, montando olas en la última etapa de regreso a la orilla. Desde la playa principal en Huanchaco – un pueblo costero cerca de la ciudad de Trujillo – las piezas de pesca se llevan al mercado o a los restaurantes de playa que preparan comidas para turistas.
Las embarcaciones de cuatro metros de largo de juncos – conocidas como caballitos de totora en español, o “caballos de juncos” – se colocan de pie en sus extremos en la promenade de la playa El Mogote para que el agua de mar se drenara y estén listas para ser utilizadas al día siguiente.

