Mientras los glaciares de los Andes centrales se reducen a un ritmo sin precedentes, en Santiago, la capital chilena, se reactiva un viejo engranaje burocrático. El pasado 14 de abril, el ministro de Economía y Minería de Chile, Daniel Mas, y el secretario de Minería de Argentina, Luis Enrique Lucero, acordaron retomar las sesiones de la Comisión Mixta de Cooperación en Materia de Minería, un acuerdo bilateral firmado en 1990.
La Comisión Mixta tiene como objetivo facilitar la cooperación entre Chile y Argentina en materia de minería, incluyendo la exploración, la extracción y la comercialización de minerales. Sin embargo, la reactivación de este tratado ha despertado preocupaciones entre los ambientalistas y los defensores de los derechos humanos, quienes temen que la explotación minera pueda tener un impacto negativo en el medio ambiente y en las comunidades locales.
En Chile, la minería es una industria importante, pero también es una de las principales fuentes de contaminación y destrucción de hábitats. La explotación minera en la región de Atacama, por ejemplo, ha sido criticada por su impacto en la biodiversidad y en la calidad del agua.
En Argentina, la minería también es una industria en crecimiento, pero también ha sido objeto de críticas por su impacto en el medio ambiente y en las comunidades locales. La explotación minera en la provincia de Jujuy, por ejemplo, ha sido criticada por su impacto en la biodiversidad y en la calidad del agua.
La reactivación del tratado minero entre Chile y Argentina ha sido vista como un paso hacia la expansión de la industria minera en la región. Sin embargo, los ambientalistas y los defensores de los derechos humanos están llamando a la acción para que se tomen medidas para proteger el medio ambiente y los derechos de las comunidades locales.
Fuente: Ver nota original

