Durante meses "fui una stalker de rayas diablo", dice Gabriela Ochoa y ríe del otro lado de la pantalla. Desde Honduras, la investigadora y bióloga marina pasó semanas rastreando imágenes en Facebook, Instagram y YouTube, contactando centros de buceo, pidiendo fechas, coordenadas y consentimientos para usar fotografías tomadas por turistas que nunca imaginaron que sus […]
Fuente: Ver nota original

