La nieve y la lluvia en el Oeste de América se concentran a una de las tasas más altas del mundo, según los investigadores, con implicaciones para los ecosistemas, la gestión del agua y el Fenómeno de El Niño de este año.
Los científicos han descubierto un nuevo motor de la aridificación, potencialmente cambiando la forma en que se entiende la sequía en todo el mundo.

