Martín Alejandro Pérez tiene siete años. Es inquieto, juguetón y carismático. Usa botas pantaneras, habla con las reses como si fueran sus amigas y conoce su finca de extremo a extremo. Soñaba con tener su propio árbol de cacao y después de mucho insistir, hace dos años, su padre finalmente le dijo: —Si usted quiere […]
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