RAPOSA SERRA DO SOL, Brasil — Volteado sobre el suelo de tierra, junto a una molinera artesanal, un tanque de agua gigante llama la atención de aquellos que pasan por la comunidad Bem Viver, en el Territorio Indígena Raposa Serra do Sol, ubicado a 300 kilómetros (186 millas) de la capital estatal Boa Vista. Bajo el sol, el agua se evapora rápidamente, y la comunidad se ve obligada a buscar fuentes de agua en el bosque, lo que puede llevar a la propagación de enfermedades.
El proyecto de agua de la comunidad Bem Viver, que comenzó en 2019, se quedó sin fondos y no ha sido completado. La comunidad ha estado sin acceso a agua potable desde entonces. Los residentes deben caminar largas distancias para llegar a fuentes de agua, lo que puede llevar a la propagación de enfermedades.
La falta de acceso a agua potable es un problema común en muchas comunidades indígenas en Brasil. Según un informe de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), más de 100 millones de personas en el país no tienen acceso a agua potable.
Fuente: Ver nota original

