A escasos kilómetros de la ONU, se albergará la final de un Mundial que trasciende el fútbol: un torneo de 48 selecciones y 104 partidos en tres países, símbolo de cómo el deporte une culturas y transforma vidas. Mientras el mundo espera el pitido inicial, atletas como Ailyn López,quien superó sus crisis gracias al balón, recuerdan que las canchas son espacios para romper barreras y construir puentes entre las personas. El Mundial es un recordatorio del poder del deporte para unir a las naciones y superar las diferencias.
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