En el estado más rápido en calentarse del país, con una industria pesquera de varios miles de millones de dólares y comunidades costeras amenazadas por tormentas, los científicos dicen que la decisión del gobierno federal de descomisionar un sistema de sensores de agua profunda es inoportuna y equivocada.
La pérdida inminente de un sistema de monitoreo del fondo del océano está generando una gran ansiedad en Alaska, el estado líder en producción de pescado del país, donde las temperaturas están calentando dos veces más rápido que el promedio global.

