El año 2011 marcó la primera vez que se aplicó una orden de restricción de uso de la tierra para el Territorio Indígena Ituna/Itatá, una franja de la Amazonía brasileña aproximadamente dos veces el tamaño de Singapur y hogar de personas que viven en aislamiento voluntario. La orden estaba destinada a proteger a los últimos mediante la prohibición de individuos no autorizados de ingresar, pero las tasas de invasión siguen siendo altas.
En una entrevista con Mongabay, el fiscal Daniel Luís Dalberto habla sobre los desafíos de proteger a los pueblos indígenas aislados en Brasil y cómo la falta de recursos y la falta de voluntad política obstaculizan los esfuerzos para proteger sus tierras y sus vidas.
“La situación es muy complicada”, dice Dalberto. “Tenemos que luchar contra la invasión de la tierra, la tala de árboles, la minería y la caza furtiva. Y todo esto se hace con la complicidad de las autoridades locales y estatales”.
Según Dalberto, la falta de recursos es un gran obstáculo para proteger a los pueblos indígenas aislados. “No tenemos los recursos necesarios para proteger la tierra y a las personas que viven allí”, dice. “No tenemos suficientes agentes de la policía federal para patrullar la zona y no tenemos suficientes recursos para investigar y procesar a los invasores”.
Además, Dalberto destaca la falta de voluntad política como un gran obstáculo para proteger a los pueblos indígenas aislados. “La falta de voluntad política es un gran problema”, dice. “Los gobiernos estatales y federales no están dispuestos a tomar medidas para proteger a los pueblos indígenas aislados. Prefieren dejar que la situación siga como está”.
En conclusión, la situación de los pueblos indígenas aislados en Brasil es muy complicada. La falta de recursos y la falta de voluntad política obstaculizan los esfuerzos para proteger sus tierras y sus vidas. Es necesario que los gobiernos estatales y federales tomen medidas para proteger a estos pueblos y garantizar su derecho a la vida y a la tierra.
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