La pesca incidental es la mayor amenaza para las ballenas y delfines, pero muchos países exportadores de mariscos fallan en tomar medidas protectoras.
Grupos ambientales presentaron una demanda contra el gobierno de los Estados Unidos para asegurarse de que los mariscos importados internacionalmente no amenacen a las ballenas o delfines que se quedan atrapados o se ahogan debido a técnicas de pesca a veces letales.

