Organizaciones ambientales, colectivos ciudadanos y activistas se movilizaron el 5 de marzo de 2026 en el centro de Montevideo para rechazar las prospecciones sísmicas en el mar uruguayo. Entre los presentes estuvo Lara Campiglia, alma mater de ECO Laracampiglia, quien participó de la marcha y registró imágenes de la jornada, de las consignas y de las pancartas que reclamaron la protección del ecosistema marino.

El mar salió a la calle en Montevideo
El centro de Montevideo fue escenario el 5 de marzo de 2026 de una movilización ambiental que volvió a poner en el centro del debate público las prospecciones sísmicas autorizadas en el mar uruguayo para la búsqueda de petróleo y gas.
La convocatoria fue realizada por colectivos ambientales agrupados en la Asamblea por un Mar Libre de Petroleras, que llamó a concentrarse en Plaza Independencia, frente a la Torre Ejecutiva, sede del Poder Ejecutivo.
La movilización comenzó en horas de la tarde con una concentración ciudadana que reunió a organizaciones ambientales, activistas, científicos, estudiantes y ciudadanos preocupados por el impacto que estas exploraciones podrían tener sobre el ecosistema marino.
Pancartas, carteles y consignas recorrieron la plaza con un mensaje repetido por muchos de los presentes:
“El mar no se vende, se defiende”.

Las exploraciones que encendieron el debate
El motivo de la protesta está directamente relacionado con las campañas de prospección sísmica offshore autorizadas por el gobierno uruguayo para estudiar el potencial petrolero del lecho marino.
Estas exploraciones utilizan cañones de aire comprimido que emiten pulsos acústicos extremadamente potentes hacia el fondo marino. Las ondas generadas atraviesan las capas geológicas del subsuelo y permiten detectar posibles reservorios de hidrocarburos.
Las campañas sísmicas son una técnica habitual en la industria petrolera, pero diversos investigadores y organizaciones ambientales advierten que los niveles de ruido submarino pueden afectar a numerosas especies marinas, especialmente a aquellas que dependen del sonido para orientarse, comunicarse o alimentarse.
Entre las especies potencialmente afectadas se encuentran ballenas, delfines y otros cetáceos, que utilizan señales acústicas para navegar en el océano.
La preocupación es particularmente relevante en Uruguay porque varias de las áreas de exploración coinciden con zonas de tránsito y alimentación de la ballena franca austral y otras especies del Atlántico Sur.
Empresas internacionales y exploración offshore
Las autorizaciones otorgadas por el gobierno permiten realizar exploraciones en extensas áreas del mar uruguayo dentro de la Zona Económica Exclusiva del país.
Entre las empresas vinculadas a estos proyectos se encuentran compañías internacionales de exploración geofísica y petrolera como CGG Services, PGS, Searcher GeoData y APA Exploration.
El objetivo de estas campañas es estudiar la estructura geológica del subsuelo marino y evaluar la posibilidad de que existan reservas de petróleo o gas natural en aguas uruguayas.
Si bien el país aún no produce hidrocarburos offshore, existen muchas dudas de que la eventual aparición de reservas podría tener un impacto significativo en la economía nacional.
Pero justamente allí surge el conflicto.
Para muchos de los colectivos ambientales, avanzar hacia la explotación de hidrocarburos en el actual contexto de crisis climática global representa una contradicción con los compromisos internacionales de reducción de emisiones y transición energética.

Reclamos ambientales y debate público
Durante la movilización, los manifestantes reclamaron mayor transparencia en las autorizaciones otorgadas y pidieron evaluaciones ambientales rigurosas sobre el impacto de las exploraciones sísmicas.
Diversas organizaciones sostienen que estas campañas podrían generar impactos socioambientales en ecosistemas marinos sensibles, especialmente si se desarrollan durante períodos críticos para la fauna marina.
El debate incluso ha llegado al ámbito institucional.
En los últimos meses se han presentado solicitudes de información en el Parlamento y acciones judiciales vinculadas al tema, incluyendo planteos que buscan evaluar si estas actividades podrían afectar el derecho a un ambiente sano.
Lara Campiglia y el registro de la movilización
Entre quienes participaron de la marcha estuvo Lara Campiglia, activista ambiental y alma mater de ECO Laracampiglia, medio que sigue de cerca los temas vinculados al océano, la biodiversidad y la defensa ambiental.
Durante la jornada, Campiglia recorrió la movilización documentando la protesta a través de fotografías de pancartas, consignas y momentos de la marcha, registrando el clima de la jornada y el mensaje de quienes se manifestaron en defensa del mar.
Las imágenes captadas durante la movilización reflejan una preocupación creciente en sectores de la sociedad uruguaya por el futuro del ecosistema marino.

El mar uruguayo en el centro de una decisión histórica
La discusión sobre el petróleo en el mar uruguayo recién comienza.
Mientras el país explora la posibilidad de descubrir hidrocarburos en su plataforma marítima, crece también una corriente ciudadana que plantea una pregunta de fondo:
¿Debe Uruguay apostar por la explotación petrolera offshore o preservar el mar como uno de sus principales patrimonios naturales?
Para quienes participaron de la movilización del 5 de marzo, la respuesta parece clara.
El mar uruguayo no es solo un territorio de recursos potenciales.
Es también un ecosistema vivo, fuente de biodiversidad, conocimiento científico, cultura y vida costera.
Y, como recordaban las pancartas levantadas en la plaza, su defensa comienza muchas veces con algo simple:
salir a la calle.

Registro fotográfico de la movilización:
Lara Campiglia, Marita, Laura y otros colaboradores.
