Pellets de plástico atraen algas y huelen a comida así que pueden ser comidos por aves, peces y delfines, lo que puede resultar fatal
Millones de cuentas de plástico tóxico fueron derramadas en la playa de Camber Sands, en East Sussex, hace unos días, poniendo a la fauna en riesgo en lo que el diputado local llamó un “una catástrofe ambiental”.
Southern Water, la empresa local de agua, ha asumido la responsabilidad por el derrame después de un fallo mecánico en una de sus plantas de tratamiento, lo que causó la liberación de las cuentas.

