A medida que el país avanza para intensificar las operaciones mineras y petroleras, se están congelando o cerrando cuentas bancarias de líderes ambientales e indígenas. Tal “debanca” los corta del apoyo financiero y paraliza su trabajo.
Fue una tarde de enero en la ciudad amazónica de Puyo cuando Andrés Tapia se dio cuenta de que las tarifas de su hija eran pagadas. Como muchos ecuatorianos, llegó a su teléfono para hacer una transferencia móvil.

