Quince años después de un tsunami causó el accidente nuclear de Fukushima, sólo se ven osos, mapaches y jabalí en las calles. Pero las autoridades y algunos locales quieren que la gente regrese.
Norio Kimura se detiene a mirar por la ventana de la escuela primaria Kumamachi Fukushima. En el interior, todavía hay libros de texto en los escritorios, los casos de lápiz se estiran a través del suelo; cajas de bento vacías que nunca fueron llevados a casa.
A lo largo del pasillo, los zapatos linean la ruta que los niños tomaron cuando huyeron, algunos todavía en su interior plimsolls, ya que su ciudad fue sacudida por un terremoto de magnitud-9 en la tarde del 11 de marzo de 2011 que siguió causando el peor desastre nuclear del mundo desde Chornobyl.

