Para algunos fue un experimento imprudente, pero los científicos esperan que la dispersión de 65.000 litros de hidróxido de sodio en el Golfo de Maine podría aliviar la crisis climática
Durante cuatro días el pasado mes de agosto, un espeso maroón marrocó las aguas del Golfo de Maine. La escena, no a diferencia de una marea roja tóxica, fue el resultado de 65.000 litros de un químico alcalino, etiquetado con un tinte rojo, que habían sido bombeados deliberadamente por científicos en el océano.
Aunque suena perverso, el evento fue parte de un experimento científico que podría impulsar una tecnología para combatir tanto la calefacción global como la acidificación oceánica. El mejoramiento de la alcalinidad oceánica (OAE), como se llama el enfoque, actúa como el clima natural, pero en escalas de tiempo humanas, en lugar de geológicas.

