Durante décadas, la conservación ha dependido de un acto engañosamente sencillo: contar. Los científicos cuentan aves a lo largo de las rutas migratorias, miden la cubierta forestal de satélites, o rastrean poblaciones de fauna silvestre a través de trampas de cámara. Estos números sustentan las decisiones que dan forma a la política ambiental, desde la planificación del área protegida hasta los objetivos internacionales de biodiversidad. Pero el sistema que…
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