La actriz francesa dejó el cine en 1973 y dedicó décadas a la defensa animal, impulsando campañas internacionales y consolidando una fundación que se volvió referencia global.
Icono del cine francés y figura decisiva en la visibilidad contemporánea de la defensa animal, falleció a los 91 años en su residencia del sur de Francia, según informó su fundación y recogieron agencias y medios internacionales.
Bardot alcanzó notoriedad mundial en los años 50 y 60, y se retiró definitivamente de la actuación en 1973. Desde entonces, reorientó su vida pública hacia el activismo por los animales, una causa que sostuvo durante décadas y que marcó el tramo final de su historia personal.
En 1986 creó la Fondation Brigitte Bardot, con la que promovió campañas contra el maltrato y diversas prácticas de crueldad animal, además de financiar rescates y acciones de concientización. Para muchos, su legado más perdurable no estará solo en la pantalla, sino en haber instalado el tema del sufrimiento animal en el centro del debate público europeo durante generaciones.
Como figura pública, Bardot también estuvo rodeada de controversias políticas y judiciales en Francia, que forman parte de una biografía compleja.
Aun así, su rol como símbolo, primero cultural y luego militante, resulta innegable, especialmente por la dimensión que adquirió la causa animal en el espacio mediático a partir de su intervención sostenida.
Desde ECO la recordamos por ese giro radical: dejar una carrera mundial para dedicar su voz, su nombre y su energía a una lucha que, con el tiempo, se volvió parte de la conversación global sobre ética, animales y nuestra relación con la naturaleza.

