Hay un tipo particular de agotamiento que no proviene solo de largas jornadas. Proviene de prestar atención. Quienes trabajan en conservación están entrenados para notar lo que la mayoría no ve: un arrecife que ha perdido su color, un bosque que ya no alberga las mismas aves, un río que lleva menos vida cada temporada. […]
Fuente: Ver nota original

