En el Parque Nacional Alerce Costero, en el sur de Chile, está el Alerce Abuelo. Es un árbol de la especie Fitzroya cupressoides que tiene al menos 2400 años. Bajo tierra guarda una densa y diversa comunidad fúngica que lleva nutrientes a la planta. Los hongos, a cambio, se alimentan del carbono que captura el árbol y lo convierten en nutrientes que pueden ser utilizados por la planta. Esta relación simbiótica es clave en la mitigación del cambio climático, ya que los árboles son capaces de absorber grandes cantidades de dióxido de carbono de la atmósfera y convertirlas en oxígeno.
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