En América Latina, científicos, comunidades locales y organizaciones ambientales están utilizando inteligencia artificial para enfrentar algunos de los mayores desafíos de la conservación. Algoritmos, drones, sensores acústicos y sistemas de reconocimiento automatizado ya ayudan a devolver conchas extraídas ilegalmente al océano en Costa Rica, monitorear la recuperación de frágiles ecosistemas en Brasil y detectar la presencia de especies en peligro de extinción en México.
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