La incursión militar ordenada por el gobierno de Donald Trump en Venezuela y la llegada de Delcy Rodríguez al poder encendieron las alertas de organizaciones ambientales y especialistas, que advierten un acelerado giro hacia un modelo de mayor extractivismo, con impactos sobre la Amazonía venezolana y otras zonas ecológicamente sensibles. Organizaciones como SOSOrinoco y World Wildlife Fund (WWF) han expresado su preocupación por la posible expansión de la actividad extractiva en la región, que podría tener graves consecuencias para la biodiversidad y los pueblos indígenas que viven en la zona.
Delcy Rodríguez, la nueva presidenta de Venezuela, ha prometido impulsar la economía del país a través de la explotación de recursos naturales, incluyendo petróleo, gas y minerales. Sin embargo, esta estrategia podría llevar a una mayor degradación del medio ambiente y a la pérdida de hábitats naturales, lo que tendría un impacto negativo en la biodiversidad y en la calidad de vida de las comunidades locales.
La situación en Venezuela es particularmente delicada debido a la crisis humanitaria y económica que afecta al país desde hace años. La falta de recursos y la inestabilidad política han llevado a una situación de vulnerabilidad para la población y para el medio ambiente.
La incursión militar de Trump en Venezuela ha sido vista por muchos como un intento de intervenir en la política interna del país y de apoyar a la oposición. Sin embargo, esta acción ha sido criticada por muchos expertos y organizaciones que consideran que puede tener consecuencias negativas para la estabilidad regional y para la protección del medio ambiente.
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