Proteger la naturaleza sigue siendo un desafío debido a las brechas de financiamiento que los gobiernos de los países en desarrollo están luchando por cerrar. Indonesia no es la excepción. Por ejemplo, sus parques nacionales están crónicamente subfinanciados, recibiendo solo alrededor de $5 por hectárea ($2 por acre) por año, muy por debajo de las necesidades estimadas de alrededor de $18/hectárea ($7.30/acre) por año. Esta situación de larga data ha llevado a la pérdida de biodiversidad y al deterioro de los ecosistemas, lo que a su vez afecta la seguridad alimentaria y la salud de las comunidades locales.
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