A principios de esta semana, una enorme serpiente rojiza de más de 10 metros bloqueó durante unos minutos —junto a varios paneles solares— el ingreso a uno de los puertos de exportación de carbón más importantes de Colombia, el puerto Drummond. Era parte de una manifestación convocada por una coalición de activistas ambientales de la ciudad de Santa Marta, que se unieron a otros grupos de la región para exigir una transición energética justa y sostenible.
El encuentro internacional, que se llevó a cabo en la ciudad de Santa Marta, reunió a representantes de comunidades indígenas, campesinas y urbanas de Colombia, así como a científicos y expertos en energía renovable. El objetivo era discutir y proponer soluciones para abordar la crisis energética y climática que afecta a la región.
Entre las propuestas presentadas se encuentran la implementación de energías renovables, como la solar y la eólica, la eficiencia energética en edificios y industrias, y la reducción de la dependencia del carbón y otros combustibles fósiles. También se discutió la necesidad de involucrar a las comunidades locales en la toma de decisiones sobre la planificación y ejecución de proyectos energéticos.
La coalición de activistas ambientales que convocó la manifestación enfatizó la importancia de una transición energética justa y sostenible, que no solo beneficie a las empresas y gobiernos, sino también a las comunidades y el medio ambiente. Señalaron que la crisis energética y climática es una oportunidad para transformar la forma en que producimos y consumimos energía, y para crear un futuro más sostenible y equitativo.
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