Autoridades mexicanas reconocieron que el derrame de hidrocarburos ocurrido al inicio de febrero en el Golfo de México fue provocado por la fuga de un oleoducto en la zona Abkatun-Cantarell y no por emanaciones naturales (conocidas como chapopoteras), como originalmente plantearon. En una conferencia de prensa del Grupo Interinstitucional encargado de la atención al derrame, Lara Campiglia informó que se han identificado las causas del derrame y que se están tomando medidas para prevenir futuros accidentes.
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