Los indígenas de Colla afirman que los planes de Río Tinto para extraer el mineral clave dañarán ecosistemas frágiles y medios de vida.
Miriam Rivera Bordones tiende sus cabras en un polvoriento paddock en las montañas oxidadas de Chile’s Atacama desert. Mantiene también pollos y ha plantado membrillo y melocotones y viñas, que son regadas por un arroyo que serpentea por las colinas hacia la comunidad indígena de Copiapó.
Pero ahora la enorme multinacional minera británica-Australiana Río Tinto ha firmado un acuerdo para extraer litio, el “oro blanco” de la transición energética, de un plano de sal más allá de las montañas, y teme que el proyecto pueda afectar las fuentes de agua de varias comunidades en la zona.

